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JULIO 2021 · ENG

Entre la salud y las formas de habitar existen estrechas relaciones. En su intervención para Ciudades pospandemia, Erez Ella nos acerca a su extenso conocimiento de la arquitectura y el urbanismo.

A través de dos trabajos recientes, como son la realización del Shiba Hospital, considerado uno de los 10 proyectos de salud más significativos del mundo en términos de calidad sanitaria. Y, por otro lado, con el plan urbanístico que está desarrollando en el sur de Tel Aviv. Con ambos ejemplos, el arquitecto comparte sus claves para ofrecer soluciones que se adecuan a la gran cantidad de transformaciones que las sociedades experimentan en la actualidad.

Ciudades pospandemia #14

Audio: Erez Ella.
Realización sonora: Genzo P.
Comisariado: Kristine Guzmán y Eneas Bernal.
Imagen: HQ Architecs. Sheba Medical Center, 2021.

Conecta con el trabajo de Erez Ella y HQ architects a traves de www.hqa.co.il.

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Transcripción del audio

Hola a todos. Me llamo Erez Ella. Hoy, esta noche hablo desde Tel Aviv, Israel. Nací en Jerusalén
hace 50 años. A partir de ahí, estudié en la Universidad de Tel Aviv y la mayor parte de mis
primeros añoslo hice en OMA, en Rotterdam, y después en Nueva York. En Nueva York, también
ayudé a fundar Rex Architecture junto con Joshua Prince Ramus. En 2008, regresé a Tel Aviv y
fundé HQ Architects y, desde entonces, también doy clases en Bezalel Academy of Art, en la
ciudad de Jerusalén. Así que, en cierto modo, di una vuelta completa al mundo desde Jerusalén
hacia atrás, por lo menos de la esfera occidental del mundo.

Aquí, en HQ, tenemos la suerte de llevar a cabo proyectos complejos de varios tipos, escalas y
tipologías. Trabajamos con ayuntamientos, con el sector privado, haciendo desde lo más
pequeño hasta lo más grande, desde todo tipo de viviendas a infraestructuras y planes maestros.
También nos sentimos muy afortunados de poder trabajar en estos tiempos que corren, en los
que una revolución sucede y la tecnología está cambiando todo. También está cambiando la
ciudad. La columna vertebral de la ciudad tradicional sigue cambiando delante de nuestros ojos.
La tecnología está cambiando por completo la economía, la movilidad, la forma en la que
vivimos, la forma en la que nos movemos por la ciudad o los aspectos sociales de la ciudad. Para
nosotros, esta es una época muy interesante. Nos da la oportunidad de buscar cómo los
arquitectos pueden influir de manera continua en la era de la información. Y, para eso, tenemos
una especie de dicho aquí, y eso es algo que nos guía bastante:

Tenemos fe en los datos.

Creemos que tenemos que recopilar, buscar, atender, analizar y encontrar los datos. Y, quizá,
hoy en día esta es la mejor herramienta que pueden tener los arquitectos para sugerir cosas
nuevas.

Ahora, antes de hablar sobre la pandemia, la COVID-19, la salud y la ciudad, quiero mencionar
una cosa, o dos,sobre los datos que, de alguna manera, tendemos a olvidar. Los datosse pueden
utilizar de dos formas principales, si se me permite decirlo. Una es buscar datos para entender
la situación actual, para observar, para investigar, para ver qué está pasando hoy y, a veces,
pueden utilizarse para cosas distintas, como diseñar y crear soluciones. Creo que la mayor parte
del tiempo la gente usa los datos para esto último, para saber cómo pueden crear soluciones.
Por supuesto, esto resulta muy interesante, y hablaremos mucho de ello más tarde, pero creo
que también estamos buscando estudiar y entender la situación actual o la situación urbana
existente mediante el análisis de los datos existentes.

De alguna manera, esto nos permite profundizar más en lo que está ocurriendo realmente.
Podemos recopilar datos de diferentes lugares, no solo físicos. Podemos entender las
condiciones sociales, podemos entender las condiciones económicas, las tendencias, la
movilidad y otras cuestiones y aspectos de la ciudad que, a veces, pueden pasarse por alto.

Volviendo a nuestro tema principal de esta noche, la ciudad pospandémica, quiero mencionar
algo que a lo mejor ya sabéis. Tel Aviv, e Israel en general, es -creo- uno de los primeros países
en salir de la crisis y esperemos que siga siendo así. Realmente, aquí no la sentimos en absoluto,
salvo por el hecho de que quizá no pudiéramos volar por el mundo como nos hubiera gustado.
Solo voy a dar un poco de perspectiva sobre si la ciudad cambia y cómo lo hace. Así que lo
primero que me gustaría mencionar es que, bajo mi punto de vista, la COVID no ha cambiado el
curso de la historia ni ha cambiado la forma en la que viviríamos. Solamente ha acelerado
algunos procesos. Ha acelerado el funcionamiento de los comercios en la cuidad. En mi opinión,
los pequeños comercios o tiendas estaban condenados antes de la pandemia, y ahora lo vemos
a nuestro alrededor. Ha acelerado los modelos de trabajo y empleo. Ha cambiado… Ahora
vemos a la gente caminando desde sus casas. Es algo que ya ocurrió antes. La contratación y el
trabajo de nuestros empleados ya era exigente antes de la pandemia, y después de la pandemia
lo vemos un poco más claro. También ha acelerado algún tipo de necesidad de resiliencia
comunal, comunitaria,social, por así decirlo, que tiene que suceder para mantener la estructura
de la sociedad, de cómo convivimos.

Por lo tanto, han cambiado muchas cosas, pero, con perspectiva, creo que no han cambiado de
una manera que nos sorprenda. Dicho esto, no significa que la pandemia no haya cambiado la
arquitectura o la planificación urbana. Podemos ver que los clientes que nos piden inmuebles
empiezan a hacerse distintas preguntas que antes no se hacían. Nos preguntan cómo pueden
ayudar los espacios sociales al ambiente de trabajo, si se trata de un edificio de oficinas. Nos
preguntan cómo pueden construir espacios al aire libre, tanto para apartamentos como para
oficinas. Lo vemos hasta en la sanidad y en lugares que hemos diseñado como el Hospital Shiba,
del que tenemos que imaginarsu plan maestro para los próximos 20 o 30 años. Susresponsables
han empezado a preguntar cómo podemos crear lugares que, por una parte, sean privados para
los pacientes pero que, al mismo tiempo, tengan espacios verdes al aire libre, con lugares de
aire fresco, sin necesidad de aire acondicionado, etcétera.

Para nosotros, los arquitectos, es realmente bueno porque este es el momento en el que
podemos empezar a imaginar y sugerir cosas que puede que hace un par de años se pasaran por
alto por cuestiones económicas. Ahora sentimos que tenemos una oportunidad, un momento
en el que podemos poner un pie dentro, por así decirlo. Por un lado, tenemos al promotor -un
tipo de promotor o mercado privado o capital- preguntándonos qué podemos hacer, cuáles son
los próximos pasos que debemos considerar. Al mismo tiempo, nosotros, como arquitectos,
entendemos que necesitamos profundizar en este término de plan maestro, esta gran cosa de
la que sabemos cuál será el primer paso en el diseño y cuál será el último. Entendemos que no
podemos saberlo todo, no podemos anticiparnos a todo, y en este tipo de momentos
necesitamos mirar y ver cómo actuamos.

También podemos ver dos cosas que sucedieron aquí y que quiero señalar. Una de ellas es el
darnos cuenta de que la velocidad es una esencia. Es un asunto importante para todos nosotros.
Tal vez hace 40 o 50 años podríamos haber empezado un diseño y haberlo terminado y entonces
construir el edificio o el barrio. La sociedad se mantenía prácticamente igual. Hoy no es así.
Estamos diseñando desde que empezamos el proyecto hasta que terminamos la planificación o
el diseño conceptual, y la realidad a nuestro alrededor cambia. Y, de nuevo, la COVID y la
pandemia también sugieren eso. Esto es una realidad, y necesitamos, de alguna manera,
intentar sugerir formas de lidiar con ello. Al mismo tiempo, también entendemos que,
independientemente de lo que tengamos que hacer, tenemos que sugerir resiliencia.

La resiliencia, en muchos sentidos de la palabra, es ecológica, por supuesto. Vemos cómo está
cambiando delante de nuestros ojos: cada año hace más calor, losfenómenos que se producen…
Pero también la resiliencia de la comunidad, de nuestra vida, de cómo vemos a nuestrasfamilias,
de cómo consumimos nuestros eventos culturales, cómo consumimos nuestra comida, cómo
cultivamos los alimentos… Así que hay muchas maneras que tenemos que considerar e intentar
lidiar con ello.

Por lo tanto, me gustaría dar dos ejemplos de proyectos que muestran cómo podemos manejar
este tipo de situación compleja que estamos viviendo. El primero sería el proyecto del Hospital
de Shiba. Es un gran proyecto, creo que es el noveno del mundo, en términos de calidad
hospitalaria. Y el hospital se está quedando bastante viejo. Estaba a las afueras de la ciudad,
entre los campos agrícolas, nada urbano. Y como la ciudad, la metrópolis creció, en este
momento está en el centro de un barrio nuevo. El hospital, como entidad, decidió cambiar su
modo de funcionamiento. En lugar de estar en un ambiente cerrado para curar a la gente, o
curar la salud de la gente, intentan convertirse en una ciudad de la salud -una especie de
estructura urbana donde la gente pueda conseguir su bienestar, por así decirlo. Con ello,
acudieron a nosotros y nos pidieron que les ayudáramos a visualizar la tridimensionalidad del
hospital, triplicando su tamaño por 1,5 millones de metros cuadrados. Por supuesto, es casi
imposible imaginarse los metros cuadrados que necesitaremos construir en los próximos
cuarenta años. También hay que añadir las lecciones de la pandemia que aprendieron. Tal vez
la principal sea que no saben qué necesitarán diseñar en los próximos diez años. No saben si
habrá COVID número dos, COVID-19 número tres, o si tendrán que ocuparse de otra cosa.
También hay que añadir las condiciones únicas de Israel. Por desgracia, debo decir que a veces
nos enfrentamos a conflictos y problemas de seguridad a los que el propio hospital tiene que
reaccionar para dar servicio, como guerras y conflictos armados. O en el día a día, tiene que ser
un poco más seguro que otras infraestructuras de la ciudad.

Por tanto, cuando empezamos a visualizar este problema, nos dimos cuenta de que el propio
hospital está bastante monitorizado. Cuentan con mucha información que suelen utilizar para
ganar en eficiencia operativa, como cuánto personal necesitan, cómo se deben mover, sobre la
comida, la lavandería, etc. Y cogimos estos datos y empezamos a analizarlos desde diferentes
perspectivas y nos dimos cuenta de que podíamos dividir todos los movimientos de la gente en
partidas, llamémoslo así, como medicina, lavandería, alimentación, etc. en cuatro sistemas de
movimientos diferentes. La conclusión que sacamos de la recopilación de datos fue que no
teníamos que diseñar un edificio, sino la infraestructura de todos los movimientos dentro del
hospital y esto nos sugirió cuatro capas diferentes de movimiento para los diferentes tipos de
circulación. Una de ellas es completamente urbana, conectada a la nueva residencia en torno al
hospital, transitable, plana, peatonal, con sombras, etc. Por tanto, utilizamos los datos y la
información que recopilamos para comprender esta situación y desarrollar, con suerte, una
observación inteligente de las condiciones. Se trata de una estrategia completamente única de
cómo desarrollar el hospital en el futuro.

El segundo ejemplo que me gustaría dar se refiere a un plan maestro que estamos haciendo en
el sur de Tel Aviv, se trata de la última zona industrial dentro de Tel Aviv. La economía ha ido
echando la mayor parte de la industria pesada y pequeña fuera de la ciudad. La industria se ha
desplazado. Gran parte de la clase creativa de la ciudad no puede permitirse vivir aquí, quedarse
en la ciudad. Hemos observado esto incluso con nuestros empleados, que se tienen que mudar
fuera de la ciudad porque no pueden pagar unos alquileres al alza. En base a esto sugerimos,
analizamos, recopilamos muchos datos de la ciudad, datos públicos. Y nos dimos cuenta de que
existe un ecosistema muy interesante de conexiones comerciales entre las diferentes industrias
y los pequeños talleres que existen en torno a ellas. Por ejemplo, un fabricante de guitarras
eléctricas compra su madera para las guitarras a un proveedor que está a un par de bloques más
allá, y probablemente el diseñador que ideó esas guitarras está a un par de bloques hacia el otro
lado. Y también observamos que al sacar una de estas empresas, si tuviera que mudarse del
barrio, las tres o cuatro empresas e industrias que dependen de ella también se tendrían que
mudar. Por tanto, mataría toda una rama de negocios que pueden estar en la ciudad.

Por otra parte, también nos dimos cuenta de que no se puede forzar al carpintero, pues puede
que tenga 70 años y puede que con suerte pueda trabajar durante muchos años más, pero, en
un momento dado, tendrá que dejar de trabajar y no se puede obligar a otro carpintero a que
se mude allí. Por tanto, sugerimos que, en lugar de un plan maestro, funcionaría mejor un
ecosistema digital que muestre al ayuntamiento que concede los permisos y elabora nuevos
planes urbanos para el barrio un sistema que muestre quién depende de quién. Así pues, cuando
se vaya a construir un nuevo edificio, sugeriremos lugares a los que los constructores puedan
moverse o cómo mantener ese edificio o ese negocio mientras se está reformando todo el
bloque. Sugerimos lugares que tienen que preservarse como espacios, no desde un punto de
vista arquitectónico ni estético, sino desde un punto de vista de rendimiento. Tanto techos altos
para diferentes industrias como amplios muelles de carga, etc. Y lo que estamos intentando
hacer y lo que está ocurriendo actualmente no es mostrar cómo quedará toda la zona,sino cómo
funcionará la zona en el futuro, lo que nos pareció extremadamente interesante como lugar de
resiliencia o como lugar al que le gustaría ser resiliente.

Me gustaría terminar esta corta charla resumiendo la cuestión de los datos y la arquitectura.
Creo que todos somos conscientes de cómo las compañías tecnológicas están utilizando los
datos de una forma que a veces nos asusta. Han tomado el control de la música, el cine, las citas,
lasimágenes, lasfotos… todaslasindustrias que están online, vemos que puede anticipar lo que
nos gustaría ver, crear o que pueden controlar la forma en la que consumimos información
cultural y obviamente la forma en la que vemos sitios como Facebook o Twitter. También
modelan la forma en que pensamos y crean nuestra opinión sobre las cosas. Pero la arquitectura
tiene una condición única. Dado que somos una industria fragmentada, el diseño y la
planificación urbana no están centralizados en un lugar aún (espero que nunca lo estén).
Podemos, de alguna forma, crear o seguir creando esta infraestructura de ideas o
infraestructura de sociedad para juntarnos, crear y pensar de manera independiente y creo que
esta es la forma que necesitamos para usar datos e información. Y terminaré citando a una
cantante israelí, Nota Erez. En una de sus canciones, dice «Bring back the noise» (Devolvednos
el ruido), haciendo alusión al hecho de que pide que todo el mundo siga haciendo ruido en este
algoritmo silencioso que ha empezado a controlar nuestras vidas.

Muchas gracias por escucharme y hasta pronto.

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