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DICIEMBRE 2020 · ESP

Valcárcel Medina es Premio Nacional de artes plásticas, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y Premio Velázquez. Su trayectoria artista, de más de 50 años, se caracteriza por realizar propuestas muy a menudo de corte conceptual, con acciones que critican las convenciones del sistema del arte.

En Ciudades pospandemia, Valcárcel Medina presenta una acción experimental. Con este trabajo el artista se pregunta por la difusa relación que hoy parece existir entre las personas y los lugares que éstas habitan.

Ciudades pospandemia #7

Audio: Isidoro Valcárcel Medina
Realización sonora: Genzo P.
Comisariado: Kristine Guzmán y Eneas Bernal.
Imagen: Valcárcel Medina. Cuatro ideas funcionales. León, 1991.

En la Colección Arte y Arquitectura AA MUSAC se encuentra el libro Arquitecturas prematuras donde se recogen todos los proyectos de arquitectura y urbanismo realizados por el artista.

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Transcripción del audio

La historia del pensamiento humano o del simple compromiso está plagada y a veces sustentada, en cuanto al razonamiento racional, por pensadores o historiadores que, bien ellos, bien analistas ajenos, escogieron para la identificación de las personas ilustres, a más de sus nombres personales, los de las poblaciones donde nacieron o donde se radicaron.

Tal es el caso, en los primeros tiempos, de geómetras como Tales de Mileto, poetas como Safo de Lesbos y, sobre todo, filósofos como Zenón de Elea. Y luego, ya en distintas épocas, otros muchos casos como los del músico Guido de Arezzo, el físico Marsilio de Inghem, el escritor Adam de Brema, el médico Filipo de Cos, el teólogo Juan de Fidanza, el artista Leonardo da Vinci, los matemáticos Pappo de Alejandría y Marino de Neápolis, el cronólogo Victorio de Aquitania, o el traductor Gerardo de Cremona.

Aunque también es cierto que ha habido profesiones menos concretas como el embajador Giles de Verraccio, el constructor Adam de Straunton, el adivino Alejandro de Abonuteico, el teórico Lucas de Tuy, aparte de los calificados como sabios en los ejemplos de

Victorio de Roven,
Eusoperio de Tolosa,
Adriano de África
o
Teodoro de Tarso,

Personajes todos ellos indisolublemente unidos a la epopeya del conocimiento.

Pero como no se trata de especificar profesiones, veamos, para empezar, una lista de personales que ilustraron el pensamiento en los siglos precedentes a nuestra era.

Así tendremos a:
Ferécides de Tiro
o
Diógenes de Apolonia,
Euclides de Megara
o
Eudoxio de Cnido,
Diógenes de Sinope
o
Hipodamo de Mileto,
Eudemio de Rodas
o
Dicearco de Mesina,
Estilpón de Megara
o
Eubúlides de Mileto.


Igualmente, hace más de veinte siglos estuvieron:
Demetrio de Falera,
Teodoreto de Ciro,
Menedemo de Eretría,
Zenón de Citio,
Metrodoro de Lampsaco,
Filón de Megara,
Aristón de Quíos
o
Narsífenes de Teo.


Más adelante fueron apareciendo


Estratón de Lampsaco,
Protágoras de Abdera,
Austarco de Samos,
Menipo de Gadara,
Crates de Atenas,
Bión de Boristenes,
Hiparco de Samos,
Filón de Larisa,
Andrónico de Rodas,
Antioco de Ascalón,
Filodemo de Gadara,
Nicolás de Damasco
y
Entrando en la dinastía alejandrina,
Nicolás de Alejandría,
Aristón de Alejandría
Eudoro de Alejandría

Ya en los primeros siglos de nuestra era, podríamos también empezar con la misma peculiaridad ciudadana, de modo que estarían:

Filón de Alejandría,
Máximo de Alejandría
Hierocles de Alejandría,
Asdepiodoto de Alejandría
y algunos más.

Volviendo a esas épocas, no se podrían olvidar los nombres de:

Moderato de Gades,
Aarón de Gallis,
Abbón de Fleury,
Demonax de Chipre,
Teón de Esmirna,
Nicómaco de Gerasa
y
Oinomao de Gadara.

Pero igualmente, habrá que tener presente a:

Numenio de Apanea,
Luciano de Samosata,
Máximo de Tiro,
Bardesano de Edesa,
Alajandro de Afrodisia,
Diógenes de Oionanda
etc.

Y para acabar con el siglo V,

Eusebio de Cesárea,
Alejandro de Licópolis,
Teodoro de Asine,
Crisanto de Sardos
y
Eunapio también de Sardos.

Por lo visto hasta ahora, esta espontanea práctica en la identificación, aportando esos dos datos concluyentes, es a la vez un gesto poético, aunque fuera involuntario.

Después de esta época, disminuye mucho la frecuencia, tanto que en los siglos VII y VIII, no se registra casi nadie con la preposición de procedencia, salvo casos como el de Isidoro de Hispalis. Aunque seguimos disponiendo de multitud de ejemplos como:

Leoncio de Bizancio,
Enrique de Auxerre
y
Remigio también de Auxerre,
Gerberto de Aurillac,
Fulberto de Chartres,
Anselmo de Laón,
y demás.

Pero es ya entre los siglos XII y XIV cuando se lanza toda una avalancha de nombres identificados por su procedencia o también por la escuela o tendencia a la que pertenecieran, como son los casos en los que la unión de ambos nombres se ha convertido en un axioma no siempre respetado. Tenemos así:

Guillermo de Champeaux,
Adelardo de Bath
y
Gilberto de Forrée,
Más de inmediato:
Bernardo de Chartres
y
Thierry asimismo de Chartres,
Guillermo de Conches,
Hugo de Saint-Victor,
Guillermo de Saint-Thierry
O Roberto de Melún,

todos los cuales se vieron seguidos en aquellos tiempos por:

Otón de Freising,
Juan de Salisbury,
Ricardo de Saint-Victor,
Adan de Balsham,
Clrebaud de Arrás,
Pedro de Maricourt,
Alano de Lille
o
Isaac de Stella

Pero naturalmente, no se acaba aquí este largo periodo XII-XIV; veamos una breve selección de la que aún faltan:

Godofredo de San Victor,
Simón de Tournai,
Joaquín de Floris,
Amalavico de Béne

Y algunos más de los que hacemos gracia.


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